Homeopatía

Tranquilización de un canario inquieto con Aconitum napellus

Tranquilización de un canario inquieto con Aconitum napellus

La Homeopatía es una rama de la Medicina que utiliza medicamentos de origen animal, vegetal, mineral o químico para curar las mismas enfermedades que se tratan con los fármacos convencionales. Dichos medicamentos tienen la particularidad de ser tóxicos para el hombre sano en determinadas cantidades, siendo esencial diluirlos para reducir al mínimo la presencia de las sustancias tóxicas.

El descubrimiento de la Homeopatía lo realizó el médico alemán Samuel Hahnemann, quien dedicaba gran parte de su tiempo a traducir libros y textos de Medicina a otras lenguas gracias a su dominio de 12 idiomas hablados y escritos (incluyendo hebreo, latín y griego). Fue precisamente traduciendo un texto en latín de los jesuitas destinados a Sudamérica durante la colonización del Nuevo Mundo, cuando reparó en que los indígenas peruanos utilizaban corteza de quina amarilla (Cinchona officinalis) para tratar fiebres intermitentes y precisamente la intoxicación por ingestión de esta planta produce el mismo problema. Tras experimentar en sí mismo y sus allegados los resultados publicados por los jesuitas, hizo uso del “principio de los semejantes” (Similia similibus carantur: lo similar cura lo similar) enunciado por Hipócrates (padre de la Medicina) para formular la “Ley de Similitud” en la cual se fundamente la Homeopatía: “los síntomas que presenta un enfermo pueden ser curados con una sustancia tóxica que cause un cuadro clínico lo más semejante posible al del paciente”. Pero para evitar que el tóxico dañe al enfermo más de lo que está, es preciso diluir muchas veces el medicamento natural hasta que su cantidad no se pueda medir. Y entre cada dilución se debe agitar bien la mezcla para que gane en energía y, consecuentemente, en potencia de acción. De esta manera se elabora el remedio homeopático, que es el resultado de la transformación de una sustancia tóxica nociva en un producto curativo y beneficioso para la salud.
Posteriormente, diversos estudios han aportado pruebas sobre la capacidad del agua para “memorizar” el efecto que producen las sustancias diluidas en ella, no siendo necesario que éstas se encuentren en cantidades medibles. Además, la ausencia de masa reduce al mínimo los posibles efectos secundarios que pudieran producirse al tomar un medicamento homeopático.

Así, la Homeopatía se ha establecido como una terapia médica contraria a la conocida por todos y vulgarmente llamada “Medicina Oficial”, que es la promovida por los grandes laboratorios farmacéuticos. La medicina convencional se basa en el “principio de los contrarios” (Contraria contrariis curantur: lo contrario se cura con lo contrario) enunciado por Galeno (médico de la Antigua Roma), el cual se opone al principio de los semejantes de Hipócrates y fundamenta su eficacia en la supresión de los síntomas del paciente como si fueran nocivos.

Aunque hoy día aún no se conocen los mecanismos bioquímicos por los que obra la Homeopatía, su acción en el organismo tiene como objetivo potenciar los síntomas del enfermo en el sentido de “enseñar al cuerpo a defenderse y reaccionar de manera adecuada para superar la enfermedad”. Esta afirmación hace que muchas personas consideren que los medicamentos homeopáticos actúan como vacunas, siendo la diferencia principal que la Homeopatía pretende tratar a los enfermos individualmente y considerando la similitud entre sus síntomas y el de los remedios homeopáticos. Para el médico homeópata no hay enfermedades, sino enfermos.
Hoy día se imparte la Homeopatía en las universidades de todo el mundo como un programa de especialización o posgrado para médicos, farmacéuticos y veterinarios.